“QUÉ PARTIDO HAS PERDIDO CHIQUILLA”: EL MUNDO DEL FÚTBOL EN LA ZARZUELA “DON MANOLITO.”

Don manolito

En la tarde noche de ayer, en un partido no apto para cardíacos que paralizó el país de extremo a extremo, se celebró la final de la Champions, donde por segunda vez se enfrentaban los dos equipos de la capital. Por segunda vez, el Real Madrid salió vencedor, en esta ocasión necesitando ventilarse la cuestión en la lotería de los lanzamientos desde el punto de penalti. Mi simpatía, ocioso es decirlo para quienes me conocen, iba con el equipo colchonero, pues soy rojiblanco por partida doble (del Sporting de Gijón y del Atlético de Madrid) casi desde la cuna.

Lo que muy pocos saben es que el mundo del futbol tiene acto de presencia en una de las piezas de la última época de nuestro género chico. Y es que en el año 1943, cuando ya se había iniciado en cierta manera el declive del género, el maestro Pablo Sorozábal estrena la zarzuela Don Manolito. Uno de los momentos más apasionantes y divertidos es aquél en el que el joven Guillermo acude gozoso al encuentro de su novia Margot para comunicarle…..que el club de fútbol Maravillas ha ganado a su rival, el Centro. Es una pieza musicalmente vibrante, que describe de forma antológica las alegrías de un aficionado que, al son de la música va evocando ante su estupefacta pareja los avatares acaecidos dentro y fuera del terreno de juego con un estilo casi diríamos de periodista deportivo.

Qué mejor forma de homenajear al deporte rey que ofrecer esta pieza que une música y balompié de forma antológica y muy meritoria, teniendo en cuenta el año de su composición y que entonces el deporte rey no había alcanzado ni con mucho las cotas de prestigio y audiencia de las que goza hoy. Aquí les dejo, para que disfruten, esta deliciosa pieza del “Gol“, cuyo mismo comienzo da idea del resto del contenido: “Qué partido has perdido chiquilla.…..” Espero que la disfruten.

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FELICES FIESTAS…..A RITMO DE VILLANCICOS!!!!

Esta nochebuena, quisiera desde esta bitácora felicitar las fiestas a todos los lectores. Y para ello, nada mejor que hacerlo con temas navideños interpretados por las que considero son las mejores voces que han interpretado estas canciones evocadoras de árboles navideños, nieve, luces, Santa Claus y trineos….. Espero sinceramente que les gusten.

FELICES FIESTAS A TODOS!!!!!!

1.- El clásico White Christmas interpretado por Dean Martin.

2.- El no menos clásico Jingle Bells, en una alegre versión que abordan al alimón Bing Crosby y las Andrew Sisters.

3.- No podía faltar en este repertorio el “viejo ojos azules”, el inolvidable Frank Sinatra, quien nos informa que Santa Claus is coming to town.

4.- Esta felicitación estaría incompleta sin el “rey” Elvis, quien entona unas Blue Christmas.

5.- Un villancico clásico, O holy night, en las voces de Plácido Domingo y Luciano Pavarotti.

de Monsieur de Villefort Publicado en Música

IN MEMORIAM: LUIS SAGI VELA.

Luis Sagi Vela

Como ya he dicho en otra ocasión, de mi abuelo paterno (una persona con unas inquietudes intelectuales y un acervo cultural muy por encima de la media, teniendo en cuenta sus circunstancias -un humilde trabajador en la pequeña villa de Mieres-, y de cuyo triste e inesperado fallecimiento se cumplirán mañana nueve años) heredé una enorme afición a nuestro género chico, dado que gracias a él tuve acceso a una enorme discografía de los años cincuenta y sesenta, la edad de oro de la lírica española. Uno de los inolvidables intérpretes fue el gran Luis Sagi Vela, a quien dedicamos en su día un post. Pues bien, el pasado día 18 de febrero de 2013, el mismo día en que cumplía los noventa y nueve años, fallecía Sagi Vela en su domicilio madrileño. Con él no sólo desaparecía casi un siglo de vida española, sino toda una época, la época gloriosa de la zarzuela española.

Un año antes, con motivo de su nonagésimo octavo cumpleaños, el programa La zarzuela le realizó una entrevista  en la que demostraba que los años no habían en modo alguno mermado su magnífica lucidez y capacidad evocadora. En una emotiva entrevista, que constituyó su auténtico testamento artístico, repasó toda su vida desde su mismo nacimiento (contaba con un enorme sentido del humor cómo en el estreno de la zarzuela Las golondrinas, del maestro Usandizaga, él se encontraba en primerísima fila: en el vientre de su madre, la soprano Luisa Vela, quien tan sólo unos días después dio a luz al niño Luis). Pese a ser hijo de dos grandísimos intérpretes (su padre, Emilio Sagi Barba, uno de los grandes barítonos de aquellos años poseía su propia compañía artística y su madre, Luisa Vela, era la prima donna de dicha compañía), la iniciación del adolescente Luis Sagi Vela en el mundo de la música se debió a una pura casualidad que él mismo explica en dicha entrevista con un envidiable sentido del humor. Con tan sólo dieciocho años debutó bajo la dirección de su padre interpretando el papel de Juan Pedro en La rosa del azafrán, y si algo lamento es que no exista (o al menos no me consta) ninguna grabación de la celebérrima canción del sembrador. El propio Sagi recordaba su triunfo con La del manojo de rosas. Tenía Luis Sagi Vela una voz de barítono, pero de un timbre que le permitía en ocasiones interpretar papeles de tenor (como, por ejemplo, el Juan Luís de El huésped del Sevillano, del maestro Guerrero) e incluso papeles tradicionalmente abordados por sopranos, como el papel del rey en la zarzuela El rey que rabió. A quienes por edad no pudimos verle interpretar in situ nos quedarán para siempre sus grabaciones: Luisa Fernanda, El conde de Luxemburgo, Molinos de Viento, El caserío, La verbena de la Paloma, La revoltosa. Sorprendentemente se retiró de la escena aún en plena capacidad, a mediados de los cincuenta, según el mismo contó para hacerse cargo del cuidado de su familia, aunque no perdió contacto con el mundo de la música al trabajar en un cargo directivo de la compañía EMI-Odeón. Sin embargo, para hacer honor a su palabra, salió de su retiro en el año 1966 para interpretar el musical El hombre de la Mancha, según el mismo contó en una entrevista porque, en uno de sus viajes a Estados Unidos, había conocido personalmente al autor del musical y habían firmado contrato en una servilleta de papel que, en el caso de adaptar el musical al español, sería Sagi Vela quien lo interpretara (nada que ver su voz, limpia y clara, de barítono lírico con la destrozada voz de bajo de José Sacristán, quien entre sus muchas virtudes no se encuentra precisamente la de cantante, sin perjuicio de que realiza un trabajo muy digno como don Quijote, aunque a años luz de quien lo precediera). También realizó una serie de grabaciones que fueron utilizadas para la serie de zarzuelas que grabara Radio Televisión Española a finales de los sesenta. Su interpretación del Felipe de La revoltosa, el Pablo de Maruxa, el tío Santi de El caserío, su insuperable e inolvidable Vidal Hernando de Luisa Fernanda, su pícaro y simpático barbero Lamparilla de El barberillo de Lavapiés, y su joven e indomable monarca de El rey que rabió entrarán en los anales de la antología de la zarzuela, cuya historia no podrá escribirse sin situar a Sagi Vela en el encumbrado lugar de honor que por derecho propio se había labrado.

Como dato curioso, sin haber practicado profesionalmente deporte alguno, varios de sus familiares sí que destacaron en dicha faceta. Su hermanastro Emilio Sagi fue jugador profesional del Fútbol Club Barcelona, mientras que varios de sus sobrinos destacaron también en dicho equipo, pero en la sección de baloncesto. Su sobrino Emilio Sagi es actualmente un afamado director de escena aunque, a mi entender, con un excesivo afán por superar el ambiente clásico de las zarzuelas y óperas, descontextualizándolas y haciéndolas con ello difícilmente entendibles, aunque reconozco que esto es cuestión de gustos.

Desde este foro, deseo tener este recuerdo para un gran barítono y una gran persona. Descanse en paz el inolvidable Luis Sagi Vela.

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ROBERT MITCHUM Y SU FACETA COMO CANTANTE.

Sin duda alguna todos los aficionados al séptimo arte conocen a Robert Mitchum. Su presencia en cualquier producción era una garantía, dado que, sin ser un grandísimo actor como lo podría ser, por ejemplo, un Laurence Olivier o un Henry Fonda, sin embargo tenía la virtud de llenar la pantalla y atraer sobre sí toda la atención. Sus apariciones, aún siendo breves, no pasaban desapercibidas. De toda su filmografía, sin duda alguna me quedo con sus papeles en La noche del cazador, Thunder road, El cabo del terror y Retorno al pasado, sin olvidar sus incursiones en el western en papeles protagonistas como El póker dela muerte o El dorado; quizá, sin embargo, su papel más atípico sea el rol que desempeñó en La hija de Ryan. Toda elección es subjetiva, por supuesto, pero son sin duda algunas de sus más destacadas apariciones en el séptimo arte. Incluso se cuenta que mientras rodaba uno de los papeles por los que es universalmente recordado, el siniestro reverendo Harry Powell de La noche del cazador, el director de la misma, el gran Charles Laughton, perdía la paciencia a la hora de dirigir a los dos niños, teniendo que asumir Mitchum el rol de director no acreditado en varias escenas donde los retoños eran protagonistas.

Sin embargo, existe una faceta de Mitchum que no mucha gente conoce, y es su incursión en el mundo de la música como cantante. Mitchum poseía una voz notable, pese a lo cual no se le dieron oportunidades para mostrarla en la gran pantalla. En la mencionada La noche del cazados existen dos escenas donde puede apreciarse su nada desdeñable voz, una en la que entona varios himnos religiosos junto con la comunidad del pueblo, y otra cuando se aposenta en las afueras de la casa donde se han refugiado los dos infantes a los que persigue y entona, con la finalidad de minar psicológicamente a los habitantes de la casa, el célebre “Leaning, leaning”. Pero Mitchum no limitó a esas dos escenas sus intervenciones musicales. Cuando produjo uno de sus títulos, Thunder Road, grabó ulteriormente el tema musical que, aún no incluido en la película, sí que se incluyó en el disco con la banda sonora. También grabó posteriormente todo un álbum titulado Calypso donde interpretaba varios temas de ritmo caribeño con un resultado muy, pero que muy aceptable. Hoy, en este breve post, queremos rendir homenaje a esa faceta musical del gran Robert Mitchum. E incluimos dos de sus grabaciones. La primera, esa Ballad of Thunder Road, donde la voz de Mitchum nos resume en poco más de tres minutos la historia del personaje principal de la película. La segunda, la animada y divertidísima From a logical point of view incluida en el album Calypso, donde con su peculiar estilo, Mitchum nos ofrece el secreto de la felicidad en el matrimonio: y es que “From a logical point of view, better marry a woman uglier tan you”. Espero que las disfruten.

 

 

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MACK THE KNIFE, POR BOBBY DARIN

Una conocidísima pieza musical, Mack the Knife, cuya letra procede de una obra teatral de Bertol Brech, La opereta de los tres peniques., narra la historia de un asesino denominado precisamente Mack “el cuchillo”. Quizá la versión más conocida de este pegadizo tema sea la del prematuramente fallecido Bobby Darin, que es la que aquí ofrecemos. Espero que sea del gusto de los lectores.

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NIGHT AND DAY, DE COLE PORTER

El pasado fin de semana el redactor de estas líneas estuvo viendo un clásico del cine, la película Night and day, la aproximación cinematográfica a la vida de Cole Porter que allá por el año 1946 protagonizaran Cary Grant (en el rol del compositor) y Alexix Smith. El largometraje contaba además con un hecho curioso, cual era la presencia en el mismo del actor Monty Wooley (uno de los mejores amigos de Porter en la vida real) interpretándose a sí mismo; pero la cinta oscurecía, cuando no omitía determinados aspectos de la vida de Porter. Sesenta años más tarde, en el año 2004, se volvió a recrear en la gran pantalla con la película De-lovely la vida de Cole Porter, en esta ocasión interpretado por Kevin Kline, en un intento de acercarse a la vida del compositor algo más cercana a la realidad y alejada de la almibarada versión de los años cuarenta, muy apegada al rígido código existente en la época.

¿Quién no recuerda las melodías debidas a Cole Porter? Beguine the beguine, Let´s fall in love, under my skin…..y tantas y tantas otras. Pero al menos quien esto subscribe si tiene que escoger alguna de las múltiples composiciones de Porter se inclinaría por la célebre Night and day. No sólo por la música, sino por la letra cuyo comienzo es insuperable: “Like the beat beat beat of the tom-tom / When the jungle shadows fall / Like the tick tick tock of the stately clock / As it stands against the wall / Like the drip drip drip of the raindrops / When the summer shower is through / So a voice within me keeps repeating you, you, you”.

Ofrecemos al lector del blog dos interpretaciones de esta bellísima canción: la primera interpretada (y bailada) por el gran Fred Aistaire; la segunda corresponde a la segunda de las películas sobre la vida de Porter, donde el compositor va indicando al intérprete de la melodía cómo para interpretarla ha de olvidarse de la música y sentir la letra.

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LUIS SAGI-VELA: UN BARÍTONO DE LOS GRANDES.

Sin duda alguna el apellido Sagi-Vela es muy conocido en el mundo del deporte. Pero hoy me interesa desde este humilde foro recordar una de las voces más limpias, uno de los barítonos más célebres que ha dado nuestro país.

Me estoy refiriendo a Luis Sagi-Vela. Hijo del barítono Emilio Sagi-Barba y de la soprano Luisa Vela, Luis Sagi-Vela nació en 1914, cuando sus padres se hallaban de gira representando la zarzuela Las golondrinas. Su padre, oyéndole cantar en cierta ocasión cuando Luís aún era un adolescente, le pareció que tenía una buena voz. Así, su debut en el escenario tuvo lugar con dieciocho años, en 1932, interpretando el papel de Juan Pedro en La Rosa del Azafrán (confieso que una de mis frustraciones ha sido no haber podido escuchar la canción del sembrador interpretada por Sagi-Vela). Su timbre de voz, en la zona fronteriza entre el barítono y el tenor, hizo que pudiese interpretar ocasionalmente papeles ideados para voces agudas e incluso en una ocasión se le puede escuchar representando un papel escrito para la voz de soprano en una versión de El rey que rabió.

Recuerdo que mi abuelo paterno, un melómano confeso, poseía una enorme colección de vinilos entre los cuales se encontraban varias grabaciones de la casa Zafiro y Emi-Odeón, casas discográficas en las que Sagi-Vela realizaba las grabaciones de célebres títulos del género chico. María la O, El huésped del Sevillano, La canción del Olvido, El conde de Luxemburgo, Manuelita Rosas, El ama, Me llaman la presumida y tantos y tantos títulos. En el año 1960 se retira de la escena, a donde sólo regresará en 1966 para interpretar El hombre de la Mancha junto a Nati Mistral, aunque la representación fue interrumpida por escasez de público. Cuenta Fernando Vizcaíno Casas en el segundo volumen de sus memorias que cuando se vio obligado a defender al productor de la obra de una demanda interpuesta por el barítono vio rechazada su pretensión por los tribunales dado que en realidad estaba instando una acción por despido improcedente y la había interpuesto cuando ya había transcurrido el plazo; Sagi-Vela tuvo el detalle de llamar a Vizcaíno Casas para felicitarle por su trabajo en el foro, y éste le reconoció que materialmente tenía toda la razón, pero estas son las cosas que ocurren en el mundo del derecho. ¡Cosas del destino (se lamentaba Vizcaíno Casas)! Treinta años después el mismo musical se estrenó de nuevo en los mismos escenarios siendo un rotundo éxito de crítica y público, y eso que el intérprete masculino no llegaba ni a la suela del zapato a Sagi-Vela.

A finales de la década de los sesenta, Federico Moreno Torroba le recuperó para que realizase las grabaciones que servirían de banda sonora a las adaptaciones que Radio Televisión Española iba a realizar de diversas zarzuelas. Así, fue el celoso Felipe de La Revoltosa, el bucólico Pablo de Maruxa, el celestino Santi de El Caserío, el rudo Vidal Hernando de Luisa Fernanda, el pícaro Lamparilla de El barberillo de Lavapiés y el aburrido monarca de El rey que rabió. No era la primera vez que Sagi-Vela ponía la voz a un personaje en la gran pantalla, algo que ya había realizado en la película de 1958 Melodías de ayer, donde doblaba al personaje de Carlos, interpretado por el actor Armando Calvo (al que, curiosamente, volvería a doblar en 1969 en El caserío).

Una gran persona y un gran barítono que merece un recuerdo especial en este blog.

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IL TROVATORE

Il Trovatore es una de las obras cumbres de la operística, donde el genio de Giuseppe Verdi vuelve a brillar con luz propia. El drama y tragedia que rezuma la obra está aderezada con una música que ha calado hasta hacerse verdaderamente popular. Pero quizá lo que muchos no saben es que el argumento de esta pieza musical, basado en la obra literaria “El trovador” de Antonio García Gutiérrez, está ambientada en España y tiene como protagonista a un miembro del clan de los Luna, el poderoso linaje aragonés que llegó incluso a sentar a uno de sus miembros en el solio pontificio.

Tragedia, amores, desafíos, conflictos tanto en el campo bélico como en el del amor, jalonan toda la obra, que tiene un impactante comienzo: en los jardines del palacio del Conde de Luna, Ferrando, la mano derecha del aristócrata, narra a un grupo de soldados la historia de los dos hijos del viejo Conde de Luna y cómo uno de ellos desapareció tras haber sido ejecutada en la hoguera una gitana que merodeaba alrededor de la cuna del pequeño. El Conde murió convencido de que su hijo desaparecido aún estaba vivo, convencimiento en el que persevera el actual titular del condado. El Conde está enamorado de Leonora, pero ésta ha sucumbido al asedio amoroso de Manrico, un trovador que apoya a la facción rival de Luna. Para enredar aún más la trama, Manrico creció bajo los cuidados de Azuzena, la hija de la gitana ajusticiada por el viejo conde de Luna. Así pues, toda la obra se nos presenta como un conjunto de personas a quienes consume un enorme deseo de venganza: Azucena desea vengarse del Conde de Luna por ser hijo del verdugo de su madre; Manrico desea a su vez vengarse de Luna tanto por el amor de Leonora como por complacer los deseos de la persona a la que cree su madre; Luna desea a su vez vengarse de Manrico no sólo por el amor de Leonora, sino por una cuestión algo más mundana como es la rivalidad política que separa a las facciones que ambos rivales lideran. Pero entre tan tétricas y oscuras ambiciones hay tiempo para el amor, que da lugar a algunas de las melodías más bellas de la ópera. Aunque el héroe de la ópera es sin duda alguna Manrico, no puedo dejar de sentir cierta simpatía por Luna. Consumido por la promesa que hiciera a su padre, agotado por lo infructuoso de la búsqueda de su hermano y frustrado por el sincero amor que profesa a Leonora (amor no correspondido) uno no puede más que sentir que las circunstancias han sobrepasado al aristócrata.

Existen varios momentos que musicalmente alcanzan lo sublime. Comenzando por el diálogo entre Ferrando y los soldados, que abre la ópera; pasando por el trío de Leonora, Luna y Manrico que cierra el primer acto; el coro de gitanos que abre el segundo acto; el momento culmen del dramatismo, donde Manrico confiesa a Azucena que, cuando había combatido al conde y lo había derribado teniéndolo indefenso a su merced, no pudo matarlo porque “una voz del cielo me indicaba que no lo hiciera”; el doloroso lamento del conde de Luna, a quien la sonrisa de Leonora “despeja las tinieblas de mi corazón” y para quien “En vano un Dios rival se opone a mi amor” y, por supuesto, hasta el archipopular “Di quella pira” donde Manrico abandona a Leonora para acudir presuroso al rescate de su madre porque “era su hijo antes de amarte”. Sin duda alguna el amante de la música encontrará algunas de las más bellas piezas del género lírico. Aunque existen muchas grabaciones de esta ópera con magníficos intérpretes, a mi humilde entender la que supera con creces a las demás es la realizada en 1962 por Franco Corelli (realmente insuperable hasta el punto que prácticamente nadie ha interpretado y tardará mucho tiempo en haber alguien que interprete a Manrico como lo ha hecho él), Leontyne Price y Ettore Bastianini bajo la impecable dirección de Herbert von Karajan, que pueden encontrar editada por la Deutche Grammophon.

Ofrezco a los lectores del blog tres fragmentos de la ópera que a mí más me gustan: el momento en que Manrico confiesa a Azucena que ha sido incapaz de matar al conde de Luna pese a tenerlo derrotado e indefenso a sus pies (Mal reggendo all´aspro assalto), el lamento amoroso del conde de Luna que finaliza con una declaración de guerra a la divinidad (Il balen del suo sonriso – Per me ora fatale) y, por último, la bellísima declaración de amor de Manrico a Leonora que culmina con la llamada a las armas para ir a rescatar a la gitana en el conocido y archipopular Di quella pira (A si ben mio – Di quella pira)

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LUIS MARIANO: EL PRÍNCIPE DE LA OPERETA.

Cuando el pasado lunes día 25 de enero la ministra española de igualdad Bibiana Aido comparecía ante la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo para exponer las políticas españolas en la materia, recibió un inesperado piropo de un correligionario belga al compararla con La bella de Cádiz. Con ello sin duda alguna ha logrado inmortalizar a la ministra española para siempre, pues aunque la titular de la cartera de igualdad sea un personaje de gloria efímera y fácilmente olvidable, al equipararla a un personaje de tan gloriosa opereta sin duda alguna quedará fijada en la memoria colectiva no como la nefasta titular de un ministerio presdincible, sino como aquella persona a quien se comparó con una de las glorias de la opereta francesa. Pues bien, la referencia europea a esa opereta francesa, llevada al cine en 1953 a la mayor gloria del “príncipe de la opereta”, el español Luis Mariano, me ha llevado a tener en este foro un recuerdo para quien fue una de las mayores glorias de la lírica española y francesa durante más de dos décadas, y hoy injustamente olvidado. Aprovechamos, además, que el próximo catorce de julio (precisamente el día de la fiesta nacional en Francia, país donde logró sus mayores triunfos y donde aún hoy su memoria es objeto de auténtica veneración) se cumplirá el cuadragésimo aniversario de su muerte.

Nacido en Irún en 1914, se crió y educó en Francia, donde sus padres se habían exiliado al comienzo de la guerra civil. Fue en dicho país donde logró su primer gran triunfo con una opereta, precisamente con La bella de Cádiz. Tras un éxito sin parangón en el género, tres de las operetas fueron llevadas al cine, concretamente La bella de Cádiz, El sueño de Andalucía (ambas con Carmen Sevilla como partenaire) y El cantor de Mexico. También protagonizó el drama romántico Violetas imperiales (de nuevo con Carmen Sevilla como pareja artística), y una comedia de acción, Aventuras del barbero de Sevilla, con lejanos ecos de Beaumarchais. Sus canciones, popularísimas en su tiempo y cuyo eco aún hoy, aunque lejano, perdura, son cientos: Ruiseñor, Violetas imperiales, Un poco más, Ruiseñor, Milagro de París, Zambra gitana, Acapulco, C´est magnifique, y tantos y tantos éxitos, algunos de ellos junto a otra gloria de la canción lírica, Gloria Lasso.

Ya muy enfermo, Luis Mariano fallecía en la capital francesa precisamente el día de la fiesta nacional, como ya hemos indicado. En 1995, al conmemorarse el vigésimoquinto aniversario de su óbito, la compañía EMI sacó un doble CD con los grandes éxitos de este gran cantante español. Desde esta bitácora, le rendimos un pequeño homenaje, sin duda no tan grande como su memoria mereciera, pero que a nuestro juicio basta simplemente para acreditar que su voz y sus melodías aún perduran vivas en la memoria del redactor de estas líneas, dado que entre los muchos vinilos que escuchó siendo un tierno infante, se encuentran precisamente dos del gran Luis Mariano.

Como siempre, ofrecemos al lector del blog varios de los éxitos del “príncipe de la opereta”, entre los cuales está, precisamente, La bella de Cádiz.

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EL CONCIERTO DE AÑO NUEVO EN VIENA: UNA ESPLÉNDIDA TRADICIÓN CON UN CURIOSÍSIMO ORIGEN.

El autor de este blog mantiene como una inalterable y sana costumbre visionar cada primero de enero el concierto de año nuevo que anualmente ofrece la Orquesta Filarmónica de Viena. Aunque quizá no muchos compartan esta tradición, lo cierto es que me eleva el ánimo escuchar la música de Offenbach, Lehar y, sobre todo, de los diversos integrantes de la familia Strauss. Aunque suenen como lejano eco de la monarquía danubiana y evoquen en la imaginación un mundo ya demasiado lejano para las generaciones de hoy, considero que es altamente recomendable para cualquier melómano el contemplar el inicio del año nuevo a ritmo de valses, polkas y oberturas. Este año 2010 la Filarmónica de Viena ha vuelto a estar dirigida, al igual que hace dos años, por el veterano George Prêtre, quien con ochenta y cinco primaveras a su espalda ha ofrecido un auténtico repertorio de dirección, disfrutando enormemente el concierto, quizá más aún que los propios integrantes de la orquesta. Además, la eliminación de la publicidad en la televisión pública nos ha permitido contemplar sin interrupciones el documental que la televisión austríaca ofrece durante el intermedio del concierto, siendo el reportaje de este año interesantísimo al ofrecernos precisamente los entresijos e interioridades que preceden a la propia interpretación musical, con imágenes no sólo de los ensayos de la orquesta, sino de los preparativos escenográficos.

No deja de ser curioso el origen cuasi-político o claramente reivindicativo de este evento. El primer concierto se celebró no el día 1 de enero, sino el 31 de diciembre de 1939, bajo la dirección de Clemens Krauss, y el repertorio integrado exclusivamente por temas de Johann Strauss jr, temas entre los que no estaban, por cierto, ni el Danubio azul ni la Marcha Radetzky, que no se convirtieron en interpretaciones fijas hasta el año 1958. La finalidad del concierto era más que nada política, pues pretendía nada más y nada menos que reivindicar la cultura y la música austríaca frente al Anchluss. Desde entonces, cada primero de enero se celebra anualmente este auténtico festival de música austríaca. Desde 1955 hasta 1978 la Filarmónica de Viena estuvo constantemente dirigida por Willi Boskovsky hasta su jubilación, siendo reemplazado por Lorin Maazel. No obstante el concierto de año nuevo de 1987 tuvo una novedad que se ha institucionalizado desde entonces: a partir de esa fecha, la persona que dirigiría la Filarmónica de Viena en el tradicional concierto de año nuevo sería escogida por los propios integrantes de la orquesta por votación. El primer elegido fue un ilustre hijo de Austria, oriundo de la ciudad de Salzburgo, pero ya anciano y enfermo: Herbert von Karajan.

Ofrecemos a los lectores del blog precisamente las interpretaciones que del Danubio Azul y la Marcha Radetzky realizó en el concierto de año nuevo de 1987 la Orquesta Filarmónica de Viena bajo la dirección de Karajan. Espero que la disfruten.

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