QUIÉN MATÓ AL COMENDADOR ¿FUENTEOVEJUNA?

Fuenteovejuna

La íntima relación existente entre historia y literatura no debe llevarnos a confundir ambas materias. Existen muchos acontecimientos históricos que han inspirado obras literarias que han pasado, por méritos propios, a ocupar un destacado lugar en la cultura no sólo de un país, sino del mundo. Pero es evidente que en el camino que va desde el acontecimiento real que lo inspira hasta la plasmación literaria muchos acontecimientos se quedan en la vía, mientras que otros se desnaturalizan por diversos motivos. Tal es el caso de lo que ocurre con una de las obras cumbres del teatro español del siglo de oro. Me refiero a la inmortal Fuenteovejuna, obra del Fénix de los ingenios.

Aún a riesgo de simplificar mucho, podemos decir que son dos las notas que caracterizan al teatro de Lope: una social y otra didáctica. La primera, la social, implica que la obra estaba destinada a un público en general para hacerle olvidar por unos instantes la dureza de las condiciones de vida del momento; en efecto, el grueso del teatro lopesco se enmarca en los últimos años del reinado de Felipe II, engloba todo el reinado de Felipe III y los tres primeros lustros del reinado de Felipe IV, una época de franca decadencia económica que precedió en unos años a la crisis política de la nación, y en donde las representaciones en los corrales de comedias servía para que en una atípica comunidad, se olvidasen las penurias de la vida cotidiana para concentrarse en las obras teatrales. La segunda nota del teatro lopesco, la didáctica, servía para apuntalar en la mentalidad del pueblo la idea de estratificación social, la preeminencia de unos estamentos sobre otros, el respeto debido a las autoridades y a los estamentos superiores y, sobre todo, a la monarquía como cúspide de la pirámide social; estratificación social que no impedía que pudiera quebrarse esa línea jerárquica en contadísimas ocasiones, cuando estaba en juego el honor personal (en palabras de Pedro Crespo, el personaje de la calderoniana El alcalde de Zalamea, obra escrita un año después de la muerte de Lope, “Al rey la hacienda y la vida se ha de dar/pero el honor es patrimonio del alma/y el alma solo es de Dios”). De ahí que, para justificar un acontecimiento tan brutal como el asesinato del comendador mayor de la orden de Calatrava el mes de abril de 1476 Lope tuviera que alterar un tanto los acontecimientos históricos.

La obra no está exenta de una intención panegírica, otro de los rasgos de Lope. En este caso, la obra pretendía ensalzar el linaje de Pedro Tellez Girón, duque de Osuna a cuyo servicio estaba el Fenix, siendo así que Rodrigo Tellez Girón, maestre de la orden de Calatrava cuando sucedieron los acontecimientos, era uno de sus antepasados. El resumen de la comedia de Lope es clara: Rodrigo Tellez Girón, muchacho de poca edad, en la guerra civil castellana toma el partido de Juana la Beltraneja en lugar del de los reyes Fernando e Isabel, pero lo hace debido a los consejos de su comendador mayor, Fernán Gómez de Guzmán, odiado en Fuenteovejuna por haber forzado a diversas mujeres de la villa. Hartos de las afrentas a que continuamente les somete el comendador, los habitantes de la villa, al principio dubitativos pero enardecidos tras un monólogo emotivo de Laurencia (secuestrada el propio día de su boda por Fernán Gómez de Guzmán) asaltan la casa del comendador y le asesinan, masacrándolo literalmente a los gritos de “Fuenteovejuna”, y “Vivan los reyes Fernando e Isabel”. Las pesquisas de los monarcas tendentes a averiguar quién estaba detrás del asesinato del comendador son infructuosas por la autoinculpación de todos los habitantes que, incluso siendo sometidos a tormento, contestaban invariablemente “Fuenteovejuna” a la pregunta de quién mató al comendador. Esa es la versión literaria. Mas ¿Coincide la literatura con la historia? Pues, sinceramente, en poco, salvo en la brutalidad del asesinato y la mutilación del cadáver del comendador.

Por lo pronto, tras el drama de Fuenteovejuna coexisten muchos odios. En primer lugar, un odio heredado entre ambas familias (los Gómez de Guzmán y los Tellez Girón) debido a la encarnizada lucha por el maestrazgo de calatrava: Juan Pérez de Guzmán y Pedro Girón (hermano este último del todopoderoso Juan Pacheco, Marqués de Villena) compitieron ferozmente por el maestrazgo de la orden, venciendo Girón y, tras la muerte de éste en 1466 (cuando iba camino de contraer matrimonio con la infanta Isabel) hereda el cargo su hijo de ocho años, Rodrigo Tellez Girón, tutelado por su tío el marqués de Villena; Fernán Gómez de Guzmán y Rodrigo Tellez Girón heredan, pues, el odio paterno derivado del enfrentamiento por el liderazgo en la orden. En segundo lugar, un odio de las villas de señorío frente a sus dueños en su deseo de alcanzar el grado de ciudades libres. Fuenteovejuna dependía de la ciudad de Córdoba, pero fue desgajada de ella y atribuida personalmente a Pedro Girón quien ulteriormente realizó una permuta de villas en favor de la Orden de Calatrava (es decir, que Fuenteovejuna pasó de ser villa dependiente de Córdoba a señorío personal de Pedro Girón y, ulteriormente, sometida a la orden de Calatrava). En tercer lugar, el odio que conlleva todo enfrentamiento civil, como el que prendía en toda Castilla desde hacía tiempo y que, tras la muerte de Enrique IV en diciembre de 1474 estalló abiertamente entre los partidarios de la princesa Juana (hija del finado Enrique IV y sobre la que pesaba la duda de la ilegitimidad, al atribuir sus detractores la paternidad no al rey, sino a su favorito Beltrán de la Cueva) y los de la princesa Isabel, hermana de Enrique. Contra lo que nos transmite Lope, Fernán Pérez de Guzmán tomó desde el primer momento el partido de los reyes católicos, no así el maestre Tellez Girón quien, como toda la familia Pacheco, se alineó abiertamente con los partidarios de la Beltraneja, sin que su edad en el momento de estallar la guerra (ya no un niño, sino un muchacho que era perfectamente consciente de sus decisiones) pudiese servir de excusa. Las hazañas que Gómez de Guzmán había efectuado en favor de los reyes católicos y el hecho de haber apoyado Téllez Girón al bando opuesto al del comendador (y que ocasionaron que Isabel y Fernando no le considerasen ya maestre de la orden pese a seguir ostentando el título) hacía que aquel tuviese serias posibilidades de culminar una vieja aspiración y cerrar una herida nunca cicatrizada en la familia Guzmán: el ascenso al maestrazgo de Calatrava.

Y es precisamente entonces, cuando Guzmán ostenta muchas probabilidades de alcanzar el ansiado maestrazgo, cuando la villa se levanta contra el comendador. Como todos los motines y levantamientos, poco o nada tienen de espontáneos. ¿Quién estuvo, pues, detrás? La respuesta nos la da Emilio Cabrera en un breve pero esclarecedor trabajo que consta entre los que integran la obra Los grandes procesos de la historia de España, coordinada por Santiago Muñoz Machado y cuya segunda edición publica la editorial Iustel (si bien dichas páginas resumen las conclusiones expuestas por el autor en un libro más extenso, Fuenteovejuna: la violencia antiseñorial en el siglo XV). Por de pronto, cabe hacerse una pregunta indispensable en estos casos, y es quién o quiénes fueron los beneficiarios inmediatos de la desaparición del comendador. La respuesta es doble. En primer lugar, el maestre de la orden, Rodrigo Tellez Girón, quien veía desaparecer del mapa a un más que serio competidor y que, a mayor abundamiento, continuaría en el maestrazgo tras pasarse al bando de los reyes católicos y solicitar su perdón, confirmándole los monarcas en el cargo. Pero quien salió más beneficiado sin duda alguna fue Alfonso de Aguilar, señor de Córdoba, quien tras el asesinato de Gómez de Guzmán reintegró de facto Fuenteovejuna a sus dominios, sustrayéndola de las manos de la orden militar calatraveña, algo a lo que sin duda alguna se hubiera opuesto el comendador fallecido. Así pues, muerto el comendador todos ganan: Fuenteovejuna se reintegraría a los dominios cordobeses (dando lugar a un farragoso y largo pleito entre la ciudad de Córdoba y la orden de Calatrava por dicho asunto) y Téllez Girón podría continuar su maestrazgo sin miedo a un más que serio competidor (aunque por poco tiempo, pues fallecería seis años más tarde, en 1482, en uno de los episodios de la recién iniciada guerra por la conquista de Granada). Si a todo lo anterior añadimos que Alfonso de Aguilar estaba emparentado vía matrimonial con una Pacheco (es decir, familiar del maestre), la cosa se despeja.

Tales son los hechos que Lope tuvo que alterar so pena de poner en dificultades a su señor el duque de Osuna (plantear que su antepasado tomó partido por la Beltraneja era impensable, de ahí que tuviera que “disfrazar” esa mancha atribuyéndola un comendador que históricamente fue un leal partidario de la causa isabelina). Queda un aspecto por concretar, cual es la certeza o inexactitud de los abusos atribuidos a Guzmán. En este sentido, Cabrera indica que no existe dato histórico alguno que permita aseverar la certeza de dicha imputación (sin perjuicio que sobre el comendador pesaba una excomunión, pero por un conflicto financiero son la sede eclesiástica derivado del cobro de unos tributos).

Fuenteovejuna sin duda fue la ejecutora material del crimen del comendador Fernán Gómez de Guzmán. Pero quienes instigaron al populacho, quienes urdieron materialmente el crimen y que no quisieron mancharse las manos con la sangre de un noble fueron otros situados geográficamente no muy lejos de la villa. En el crimen hubo, además, un hecho trágico: en Fuenteovejuna no existía castillo o fortaleza alguna y en la cercana villa de Bélmez, la fortaleza que hubiera debido estar a disposición del comendador (y en la cual quizá hubiera podido defenderse mejor y, por ende, salvar su vida) la había retenido Pedro Girón al permutar la villa a la orden. Una afrenta a la familia Guzmán que, a la larga, acabó con la vida del comendador, hecho éste hoy en día conocido urbi et orbi gracias a la comedia lopesca. Aunque esta disfrace unos hechos y oculte otros.

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de Monsieur de Villefort Publicado en Historia

2 comentarios el “QUIÉN MATÓ AL COMENDADOR ¿FUENTEOVEJUNA?

  1. Magnífico artículo Monsieur de Villefort. ¿Cree Usted que actualmente estamos en una época donde lo literario pasará a la realidad?

  2. Monsieur de Villefort, ¿ Usted cree que pasará la realidad actual española a la ficción de algún libro o película ?, espero que pueda usted amablemente responderme. Gracias y Saludos.

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