SOBRE PLACAS, MEDALLAS Y ESNOBISMO.

Escudo

El Boletín Oficial del Estado de hoy miércoles día 27 de abril de 2016 publica la Orden ESS/597/2016, de 20 de abril, por la que se establece el uso, diseño y características de la placa y medallas del Cuerpo Superior de Letrados de la Administración de la Seguridad Social. Según el primero de los dos artículos, “Los Letrados de la Administración de la Seguridad Social, cuando actúen como tales ante los juzgados y tribunales de cualquier jurisdicción, usarán el traje de toga y llevarán una placa y, en su caso, medalla como distintivo de su Cuerpo de pertenencia, que se ajustarán a la descripción establecida en esta orden.” En el Anexo de la Orden ministerial se contiene un diseño de la placa y del escudo donde, como curiosidad, aparece la deidad romana Jano, el dios de las dos caras, una mirando al pasado y otra al futuro. Así pues, esta distinción gráfica que los empleados públicos encargados de la defensa de la Seguridad Social se une a las ya existentes para Jueces y Magistrados (Anexo II del Acuerdo de 23 de noviembre de 2005 del Pleno del Consejo General del Poder Judicial, por el que se aprueba el Reglamento 2/2005, de honores, tratamientos y protocolo en los actos judiciales solemnes), al de los miembros de la Carrera Fiscal y a los miembros del Servicio Jurídico del Estado. Todos ellos tienen derecho a ostentar en su toga el meritado escuro y a lucir la placa distintiva, simplemente por el hecho no de actuar ante los Tribunales, sino de la pertenencia a un cuerpo funcionarial y por la entidad de los intereses que defienden. A buen seguro, no tardarán las Comunidades Autónomas y los entes locales en solicitar idéntica prerrogativa para los integrantes de sus Servicios Jurídicos, por lo que llegará un momento en que las sedes judiciales se llenarán de togas con bordados que a modo de escapulario servirán para acreditar que aún en pleno siglo XXI pervive en el seno de la Administración de Justicia la organización estamental, siendo el elemento distintivo de cada uno de los estamentos el escudo a lucir orgulloso por algunos de los togados.

No deja de sorprenderme el grado de esnobismo que subyace en una sociedad aparentemente tan poco clasista como la española. Teóricamente no existe país a quien más repugnen las desigualdades que al nuestro, pero lo cierto es que en el fondo incluso el apóstol más radical del igualitarismo se extasía ante la posibilidad de lucir ciertas señas de distinción u ostentar determinadas prendas que acrediten un cierto grado de preeminencia sobre sus congéneres. Esto se da en todos los ámbitos, y en la Administración de Justicia no podría ser menos. De justicia es reconocer que existen, y en gran número Magistrados, Letrados de la Administración de Justicia, Fiscales, miembros de los Servicios Jurídicos de las distintas Administraciones públicas, Abogados y Procuradores que son un auténtico ejemplo a seguir en lo que se refiere a exquisitez de trato con el resto de profesionales (pongo dos ejemplos muy cercanos: juzgados de lo contencioso-administrativo número uno y cuatro de Oviedo, que aunan a la perfección rigor jurídico y trato exquisito); pero cierto es que existe un núcleo irreductible para quien aún existe división no en clases, sino en un orden estamental que a modo de compartimentos estancos totalmente impermeabilizados mantienen la distinción entre privilegiados y no privilegiados. Así, por ejemplo, no deja de ser significativo ni de tener cierta gracia ver como determinados miembros de la carrera judicial en las Salas hablan de sí mismos en tercera persona, ante lo cual uno a veces se siente tentado a responder utilizando el “nos” mayestático.

No obstante, y siempre dicho sea animus iocandi, ya puestos a distinguir o diferenciar a los profesionales que prestan sus servicios en el ámbito de la Administración de Justicia, reivindico para los profesionales liberales que ejercen la abogacía y la procura el derecho a ostentar placa en nuestro pecho y escudo en nuestra toga. Reclamo del Consejo General de la Abogacía Española y del Ministerio de Justicia la elaboración de una norma reglamentaria que diseñe placa y escudo a utilizar por todos los abogados y procuradores en nuestras actuaciones ante órganos jurisdiccionales. Como supongo que esto caerá en saco roto, siempre nos quedará seguir el camino marcado por William Hubbs Rehnquist en el ecuador de su mandato como chief justice. De todos es sabido que en los Estados Unidos los letrados únicamente están obligados a vestir traje, mientras que los jueces lucen una toga negra desprovista de todo adorno. Pues bien, Rehnquist, un admirador de las obras musicales de Gilbert & Sullivan, en determinado momento hizo un añadido a su toga inspirándose en el Lord Canciller de la opereta Iolanthe. Así, un día y sin previo aviso apareció en el estrado luciendo orgulloso cuatro barras doradas que se había hecho bordar en las mangas de su toga.

William Rehnquist

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2 comentarios el “SOBRE PLACAS, MEDALLAS Y ESNOBISMO.

  1. Los Letrados de varias comunidades autónomas lucen, algunos ya desde hace años, placa y medalla, ad exemplum, los Letrados da Xunta, Advocats de la Generalitat Valenciana, Letrados de la Comunidad Autónoma de Madrid, y el caso autonómico más reciente los Letrados de la Junta de Castilla-La Mancha.

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