REFLEXIONES EN EL TRIGÉSIMO TERCER ANIVERSARIO DEL TEXTO CONSTITUCIONAL.

Hoy se ha conmemorado el trigésimo tercer aniversario de nuestro texto constitucional. Nos encontramos, pues, ante la segunda Constitución española que más tiempo ha prolongado su vigencia, siendo la primera la constitución canovista de 1876, que estuvo en vigor desde dicho año hasta septiembre de 1923, cuando fue suspendida (que no derogada) por el general Primo de Rivera. La Constitución de 1978 fue aprobada por ambas cámaras el día 27 de diciembre de 1978 y publicada dos días más tarde, el día 29 de diciembre (supongo que se decidió “saltar” el día 28 para evitar el mal trago y los comentarios humorísticos que ello hubiera podido ocasionar), no obstante lo cual se opta por conmemorar la efeméride del 6 de diciembre al ser esta la fecha en la que el proyecto fue aprobado mediante referéndum por la mayoría del pueblo español.

Treinta y tres años. ¿Qué queda de aquel espíritu de consenso constitucional? ¿Cómo ha evolucionado la práctica jurídico-política?. La verdad es que podemos distinguir dos tipos de desarrollo: el de la parte dogmática (léase, el Título I que regula los derechos y libertades de los ciudadanos) y la parte orgánica (es decir, el desarrollo del marco institucional básico cuya planta instauró la carta magna). En el primer caso, es evidente que el desarrollo y garantía de los derechos fundamentales de los ciudadanos ha sufrido una espectacular evolución que, en líneas generales, ha sido más que positiva, sin que ello suponga el obviar algo que me parece, cuando menos, merece una seria reflexión: el olvido del hecho que al lado de los derechos existen una serie de obligaciones. No coincido con el profesor Enterría cuando manifiesta en su clásico “Curso de derecho administrativo” que el recordatorio de la existencia de obligaciones encubre una concepción autoritaria (cito de memoria, pero creo que dice algo así), puesto que la principal norma (tanto jurídica como moral) que ha de regir la conducta de cualquier persona es la de ejercer su ámbito de libertad con el límite fronterizo de los derechos y libertades del resto de personas. Hoy en día parece que todos hemos olvidado que no somos los únicos sujetos que ostentamos derechos y poseemos libertades, y tendemos a subordinar a los demás a nuestro propio ámbito de libertad, quizá haciendo bueno aquel aserto atribuido a Ganivet en el sentido de que todo español desea guardar en su bolsillo una constitución con un único artículo cuyo texto sería que “este español está autorizado a hacer lo que le venga en gana”. La pérdida de los valores esenciales y un mal entendido ejercicio de los derechos ha ocasionado que en muchas ocasiones las extralimitaciones hayan pasado de ser excepciones a ser regla general.

Más preocupante ha sido la evolución de la parte orgánica. El gobierno parlamentario ha evolucionado degenerando en una partitocracia que se ha alejado totalmente de la calle y de los ciudadanos a los que teóricamente están representando, de tal manera que la clase política se ha encerrado en sí misma, degenerando de clase en casta que lucha ferozmente mostrando las uñas cada vez que sus nada despreciables privilegios se cuestionan. Basta contemplar lo que obtiene un padre de la patria una vez presenta sus credenciales en las cámaras: teléfono de última generación tipo iphone, un ipad, ADSL de alta velocidad en su domicilio, plan privado de pensiones, emolumentos nada despreciables que incluyen compensación por desplazamiento, manutención y estancia así como una protección por desempleo que duplica la cuantía máxima que está permitida al ciudadano de a pie. Pero no es sólo a nivel estatal, sino que la puesta en pie del estado autonómico ha degenerado en diecisiete sistemas autónomos, con diecisiete ordenamientos jurídicos diferentes y con la multiplicación en evolución geométrica de las instituciones, entes, empresas y organismos muchos de los cuales tienen como única finalidad servir de asilo laboral a políticos en horas bajas. Se multiplican las Administraciones que pelean celosas a la hora de proteger sus competencias, mas a la hora de responder de su gestión todo son excusas, silencios y protestas de incompetencia funcional.

Nos encontramos en tiempos económica y políticamente difíciles. Ya es hora de coger el toro por los cuernos y replantearse la existencia de varias instituciones que, o bien no han cumplido las expectativas para las que fueron creadas o bien han demostrado manifiestamente su inutilidad. Aquí y ahora propongo las siguientes reformas:

1.- Supresión del Tribunal Constitucional, que ha demostrado ser uno de los mayores enemigos del texto constitucional amén de un potencial foco de conflictos con el poder judicial. El Partido Popular lleva en su programa trasladar el recurso de amparo a la jurisdicción ordinaria; yo propondría trasladar igualmente a la jurisdicción ordinaria el control de constitucionalidad y los conflictos de competencia.

2.- Supresión del Consejo General del Poder Judicial. Este organismo, creado teóricamente para proteger la independencia judicial, ha servido para todo lo contrario, para someter a la judicatura al poder político. Este organismo no sólo no es necesario, sino superfluo, como lo prueba que España es uno de los escasísimos países que tiene un organismo como este, trasplantado del Consejo de la Magistratura italiana. Quien haya tenido la suerte de ojear el interesantísimo libro “El fracaso del autogobierno judicial” comprobará la desastrosa y triste experiencia del organismo. Más que reformarlo, procede liquidarlo sin más.

3.- Supresión del Defensor del Pueblo. Las funciones de este órgano son mínimas, por no decir nulas, dado que ni tiene poder de supervisión sobre las Administraciones ni ostenta las facultades coercitivas necesarias para ejecutar unas decisiones que no tienen otra fuerza más que la moral que puedan derivarse de la persona que ostente el cargo.

4.- Supresión del Consejo Económico y Social, organismo cuya utilidad es más que dudosa.

5.- Reforma en profundidad del Senado. Es necesario convertir este órgano en una auténtica Cámara de Representación territorial con competencias propias, como es habitual en todos los estados compuestos como Suiza, Alemania o Estados Unidos. En su actual existencia no es más que un organismo vegetativo y subordinado a la Cámara alta, por lo que, de no reformarlo en el sentido de otorgarle competencias propias y exclusivas, procedería su supresión. En todo caso, y aún manteniéndolo, conviene reducir drásticamente el número de senadores a cincuenta como máximo. No es de recibo que Estados Unidos tenga dos senadores por estado (es decir, un centenar en total) y nuestro país con diecisiete comunidades autónomas tenga doscientos cincuenta y ocho.

6.- Reducción drástica del número de diputados.

7.- Reducción drástica del número de municipios. No es de recibo que existan entes locales que no llegan al millar de habitantes.

8.- Reforma del sistema electoral en el sentido anglosajón, con listas abiertas y distritos reducidos, de tal manera que el diputado sea un auténtico defensor de su electorado y que responda directamente ante éste, y no ante el partido. Ello no sólo permitiría acercar física y políticamente a representante y representado, sino que se asestaría un golpe mortal a la disciplina partidista.

9.- Reorganización profunda del sistema autonómico.

 Estas son las medidas que, a vuela pluma, me vienen a la cabeza en esta conmemoración del texto constitucional. Reflexiones que, por supuesto, someto gustoso a los lectores del blog.

1 comentario en “REFLEXIONES EN EL TRIGÉSIMO TERCER ANIVERSARIO DEL TEXTO CONSTITUCIONAL.

  1. El encarnado

    Añadiría la supresión del Consejo de Estado o bien de los órganos consultivos autonómicos. Incluso de los Tribunales de Cuentas o bien de las sindicaturas autonómicas…Se trata de evitar duplicidades de órganos con las mismas o similares competencias…Y por supuesto, la supresión de las Diputaciones Provinciales…

    Me gusta

    Responder

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s