CONVERTIRSE EN JUEZ: EL INFORME SOBRE LA MATERIA ELABORADO EN 2014 POR EL COLEGIO DE ABOGADOS DE NUEVA YORK

 

Judge

Cómo convertirse en juez. Éste es el título de un documento que el pasado año 2014 elaboró el Comité especial del Colegio de Abogados de la Ciudad de Nueva York encargado de fomentar o incentivar el acceso de candidatos para la judicatura. En la mentalidad continental sonará extraño que sea precisamente una corporación de abogados en ejercicio quien aborde el tema de acceso a la judicatura, pero en el mundo jurídico anglosajón, y especialmente en el norteamericano, ello es absolutamente normal. España ha hecho de su sistema de empleo público un ejemplo de cómo abusar inútilmente de la capacidad memorística del opositor obligándole a almacenar conocimientos (dicho sea de paso, en gran parte absolutamente inútiles) que, además, dada la voracidad legislativa, el sufrido candidato se verá obligado a reciclar no ya anualmente, sino mensualmente e incluso en ocasiones diariamente, con lo que da la impresión de que en nuestro país se piensa en el opositor no como un futuro empleado público, sino como una especie de disco duro similar al de las computadoras. Por el contrario, en el mundo anglosajón se valora más la capacidad práctica, la facilidad resolutiva.

Pero adentrémonos brevemente, en el documento a que hacía referencia al inicio de la presente entrada. El mismo se divide en tres partes: una introducción (donde se explicitan tanto el objetivo del documento como las características generales que ha de ostentar un potencial candidato a la judicatura) y dos partes, una dedicada a los tribunales estatales de Nueva York y otro a los tribunales federales sitos en dicho estado. Detengámonos brevemente en algunos puntos:

1.- Objetivo. “El Comité Especial encargado de fomentar el Servicio en Judicatura busca incrementar el número de candidatos cualificados para el cargo de juez fomentando solicitudes de personas que previamente no se habían presentado a dichos cargos, incluyendo aquellos de grupos históricamente poco o nada representados en la judicatura o en cargos judiciales específicos, como los Tribunales de Apelación. Para lograr dichos objetivos, este manual pretende ofrecer una descripción de los métodos de selección judicial; la relevancia estatal, política y de otros organismos que participan en el proceso selectivo, así como los requisitos legales y otros criterios aplicables al proceso de selección.” En definitiva, que el Colegio de Abogados no sólo trata de informar stricto sensu, sino de fomentar la presentación de solicitudes para el acceso a la judicatura. Obviamente, ocioso es decirlo, las consideraciones se limitan a los órganos jurisdiccionales, tanto estatales como federales, sitos en el ámbito territorial del estado de Nueva York.

2.- Variedad de los procesos selectivos. “Es de particular interés en la ciudad de Nueva York el Tribunal Civil y el Tribunal Supremo, donde los cargos son electivos, y el proceso para obtener apoyo político varía de condado en condado. En lo referente a los juzgados de familia, penales e inmobiliarios, el proceso de selección está centralizado y no hay variación alguna”. Es decir, existe un doble sistema: elección popular en los órganos superiores y centralizado administrativamente en los inferiores, donde el sistema de cobertura de plazas es la valoración de méritos.

3.- Experiencia previa en política y litigación. Puede sonar extraño en nuestro sistema que para acceder a judicatura puedan esgrimirse méritos políticos o de experiencia previa como abogado, pero ello no es extraño en el mundo anglosajón. Algunos de los mejores jueces estadounidenses se curtieron previamente en la política (véase, por ejemplo, John Marshall, Hugo L. Black o Earl Warren), pero, claro está, debían tener una formación jurídica por muy limitada que fuese y, obviamente, orillar toda orientación partidista una vez elegido juez. Por otra parte, la experiencia previa cómo abogado ha sido tradicionalmente otro criterio muy a tener en cuenta, dado que el atesorar una sólida formación práctica impide que el juez entre a poner sentencias sin tener unos mínimos cimientos basados en la realidad cotidiana en las salas de vistas. Pues bien, este documento, aun considerando dicha experiencia previa como deseable, marca un ligero apartamiento de los criterios tradicionales dado que, pese a considerarlo valioso, no lo tiene por imprescindible. “Tradicionalmente se creía que un candidato a juez para tener opciones serias debía poseer una experiencia previa como litigante. Aunque dicha experiencia puede ser útil, puede no ser esencial para muchos puestos. A lo largo de los años, candidatos no litigantes que incluyen secretarias legales, asesores jurídicos, profesores, administradores y juristas que desempeñan cargos en organizaciones públicas y privadas han sido elegidos jueces y mostrado su habilidad para aprender y desarrollar las funciones jurisdiccionales. La constatación de que los buenos juristas no proceden exclusivamente de las salas de vistas, unido al objetivo de ampliación o extensión de potenciales candidatos, ha llevado a disminuir la importancia de la previa experiencia en el ejercicio de la abogacía”. Ahora bien, compruébese que habla de que este hecho, es decir, el previo ejercicio como abogado litigante, ha perdido importancia, pero en ningún modo se dice que haya de prescindirse de ella.

4.- Supervisión y revisión del Colegio de Abogados. Este es otro hecho curioso e inaudito para un jurista continental, el hecho de que tanto el Colegio de Abogados de la ciudad de Nueva York como el Colegio estatal de abogados de dicho estado “investigan y evalúan las cualificaciones de todos los candidatos a judicatura en la ciudad de Nueva York. El resultado de dichas pesquisas se eleva a la autoridad competente para el nombramiento, y al público a través de la prensa en el caso de designación por votación popular”. Es decir, transparencia efectiva.

5.- Requisitos de los candidatos. El informe elabora lo que entiende son los “requisitos mínimos exigidos legalmente para cada posición”, aunque es posible que por normativa específica determinados cargos exijan cualificaciones adicionales. Aquí es donde se comprueba la circunstancia anteriormente indicada, es decir, cómo en el mundo anglosajón se prima lo práctico sobre lo abstracto, la realidad sobre la teoría, y los conocimientos necesarios sobre los inútiles. Veamos cuales son esos requisitos:

A.- Capacidad intelectual general.

B.- Conocimientos jurídicos, incluyendo el ordenamiento jurídico específico a aplicar en el Tribunal a cuya plaza se aspira. No obstante, “dado que los jueces habitualmente ejercen su función en Tribunales para los que no son originalmente nombrados o elegidos (por ejemplo, jueces civiles pueden ser asignados a juzgados penales o por periodos determinados en el Tribunal Supremo) el conocimiento de otras áreas del derecho es igualmente importante.

C.- Comportamiento apropiado, incluyendo la habilidad para tratar de forma paciente y considerada tanto a los abogados de las partes como a esta y, en el caso de jueces de apelación, a sus colegas de órganos inferiores.

D.-Laboriosidad y voluntad acreditada de trabajo duro. Éste es un fin deseable, pero muy difícil de verificar.

E.- Habilidad para discernir los hechos y el peso de las pruebas.

F.- Habilidad para comprender los argumentos legales y realizar una pronta y correcta determinación de las cuestiones jurídicas.

G.- Integridad y ausencia de toda influencia externa, así como una voluntad de servicio público, particularmente de servicio judicial.

A continuación el informe desgrana los requisitos específicos y las formas de cubrir las vacantes en los órganos estatales y federales. En ellos no sólo se informa de los cometidos específicos de cada órgano judicial (es decir, el tipo de asuntos a los que el futuro juez habrá de enfrentarse) sino de los requisitos específicos e incluso del salario. Pongamos algunos ejemplos:

1.- Juzgados de familia y penales de la ciudad de Nueva York. La elección como juez no es de por vida, sino que tiene un plazo de 10 años. Se exige como requisito indispensable para ser candidato a juez ser residente del estado de Nueva York, y ser colegiado ejerciente en la ciudad con un mínimo de diez años de ejercicio. El salario oscila entre los 152.500 y los 174.000 dólares (es decir, entre 143.000 y 164.000 euros). Algo nada desdeñable si tenemos en cuenta que el Presidente del Tribunal Supremo percibe 245.687 dólares (unos 244.000 euros).

2.- Tribunal Supremo del Estado de Nueva York. Los jueces se eligen por votación popular, y se exige para ser candidato ostentar los mismos requisitos que los indicados anteriormente para juez en un órgano judicial de la ciudad. Eso sí, la duración del mandato es de 14 años, y el salario de 174.000 euros. Es decir, que un juez del Tribunal Supremo del Estado puede cobrar lo mismo que un juez de un juzgado de familia o de lo penal de la ciudad.

No me resisto a dejar de hablar de los Administrative Law Judges, que pese a la terminología y a ser denominados “jueces” no son propiamente personas que se integran en el Poder Judicial, sino lo que se denomina cargos “cuasijudiciales” que trabajan en las distintas agencias federales en Nueva York (es decir, lo que en nuestro país se denominarían empleados públicos). Son los encargados de resolver “una variedad de asuntos”, entre los que destacan el otorgamiento de licencias, elaboración de normas y otro tipo de funciones estrictamente administrativas. Son elegidos por las propias agencias con la aprobación de la Oficina de Gestión de Personal. Se exige a los candidatos estar colegiados y autorizados para el ejercicio bajo la normativa estatal, del Distrito de Columbia o en cualquier tribunal estadounidense. Pero, lo más importante, se requiere del candidato que haya “completado siete años de experiencia como abogado en ejercicio dedicado a la preparación, participación y revisión tanto en fase administrativa como judicial de asuntos que impliquen manejo del Derecho administrativo”.

En definitiva, que de una lectura íntegra del documento se percibe que la preocupación esencial de quienes lo han elaborado es que el candidato a juez sea apto para la plaza que ha de ocupar, y que, sobre todo, sepa desenvolverse a la hora de resolver los asuntos de la materia concreta que ha de manejar.

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