REFUNDIENDO QUE ES GERUNDIO: SIETE TEXTOS REFUNDIDOS EN UNA SEMANA.

Refundir

Aunque no lo he comprobado, creo no equivocarme si afirmo que esta semana el Gobierno de España ha logrado por méritos propios entrar en el libro Guiness de los records, al haber logrado una hazaña hasta ahora no lograda por ningún otro ejecutivo de los que le precedieron. El hecho no es otro que aprobar la mayor cantidad de textos refundidos en menos tiempo; en concreto han sido siete en una semana o, lo que es lo mismo, el equivalente a uno diario. Téngase en cuenta que salvo el algo alejado en el tiempo Real Decreto Legislativo 1/2015 de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios, en los Boletines Oficial del Estado correspondientes a los días 24 y 31 de octubre el lector podrá encontrar hasta siete normas de este carácter.

El Boletín Oficial del Estado del día 24 de octubre de 2015 publica tres Reales Decretos Legislativos, dos de ellos básicos en materia laboral. Nos referimos al Real Decreto Legislativo 2/2015 de 23 de octubre por el que se aprueba el Texto Refundido del Estatuto de los Trabajadores; el 3/2015 de 23 de octubre por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de Empleo y el 4/2015 de 23 de octubre por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley del Mercado de Valores. Se ve que para este día el Gobierno optó por servir un plato donde prima la materia social salpimentada con un leve toque mercantil.

Pero es el día 31 de octubre de 2015 cuando la situación alcanza el culmen. Téngase en cuenta que, además, en esta fecha nos encontramos con que la legislatura ya ha finalizado, pues el martes día 27 se había publicado oficialmente el Real Decreto 977/2015 de 26 de octubre de disolución del Congreso y el Senado y convocatoria de elecciones. Se da, además, la curiosidad de que nos encontramos en una fecha donde aún no se han acabado los ecos de Halloween, esa festividad típicamente norteamericana que un país como el nuestro, que hace gala del antiamericanismo más feroz paradójicamente, no ha tenido sin embargo inconveniente en importar. Parece ser que en la Moncloa han optado, ante la disyuntiva “truco o trato”, por el “truco” de utilizar nuevamente las páginas del Boletín Oficial del Estado para propinar un susto a los ciudadanos. Tras la noche de Halloween, donde el terror ha campado a sus anchas por las vías públicas, el ciudadano se encuentra, al abrir las páginas del Boletín Oficial del Estado del sábado día 31 de octubre de 2015 con una de las manifestaciones extremas del terror; un hecho ante el cual palidecen las escenas más truculentas de la célebre película La profecía (nos referimos, claro está, al clásico dirigido por Richard Donner en 1976 y que contaba con una magnífica pareja protagonista, Gregory Peck y Lee Remick, así como una impagable banda sonora de Jerry Goldmith). En esta ocasión, a diferencia de la semana anterior, ya nos encontramos ante un plato combinado donde se entremezclan derecho administrativo, derecho laboral y derecho civil. Y es que, en efecto, uno puede comprobar en las páginas del Boletín Oficial en dicha fecha el Real Decreto Legislativo 5/2015 de 30 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público; el 6/2015 de 30 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial; el 7/2015 de 30 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana y el 8/2015 de 30 de octubre por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social. Señores, ¿Quién da más?

Conviene, no obstante, recordar que la refundición de textos legales no constituye una labor creadora, sino recopiladora e integradora; en otras palabras, se trata de unir en un único texto legal normativa dispersa, con lo cual no existe en puridad labor innovadora o, de existir ésta, la misma sería mínima, pues el artículo 82.5 de la Constitución limita sobremanera la delegación legislativa en este ámbito dado que dicho precepto constitucional establece que: “La autorización para refundir textos legales determinará el ámbito normativo a que se refiere el contenido de la delegación, especificando si se circunscribe a la mera formulación de un texto único o si se incluye la de regularizar, aclarar y armonizar los textos legales que han de ser refundidos.

También es cierto que algunas normas estaban pidiendo a gritos ya una refundición, pues, por ejemplo, el Real Decreto Legislativo 339/1990 de 2 de marzo, que aprobaba el Texto Refundido de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial databa de hace un cuarto de siglo y contaba con tantas reformas y de tanto calado material que precisaba ya de una refundición, y lo mismo cabe decir del Real Decreto Legislativo 1/1994 de 20 de junio, que aprobaba el Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social. No obstante, ya es más dudoso que la Ley 7/2007 de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público o el Real Decreto Legislativo 2/2008 de 20 de junio, que aprobó el Texto Refundido de la Ley de Suelo, precisasen ya de una refundición. Y es todavía más extraño cuando existen materias (por ejemplo, la penal o la procesal) donde últimamente han existido muchas reformas de tan hondo calado no se haya producido aún esa imprescindible unidad codificadora.

En definitiva, que magistrados, jueces, letrados, opositores, academias, preparadores y similares habrán de hacer la labor de sustituir las antiguas denominaciones por las nuevas correspondientes a los textos refundidos aprobados hasta la fecha.

Una reflexión final. Quizá con esta avalancha de textos legislativos se pretenda justificar la inacción gubernamental en otros ámbitos apelando a la ingente cantidad de textos normativos aprobados. En esa línea incide la persona que ha asumido la tarea de ejercer de portavoz oficioso del gobierno actual, el director de un periódico nacional que “razona” su postura remitiendo a los críticos del ejecutivo que se miren las páginas del Boletín Oficial del Estado para comprobar hasta qué punto el actual gobierno ha efectuado reformas prácticamente sin solución de continuidad. Ahora bien, conviene no confundir cantidad con calidad, y para ello nada mejor que un ejemplo práctico. En mi etapa de Educación General Básica, existía en el colegio donde me eduqué, y del que guardo magníficos y muy gratos recuerdos, un docente (por ser generoso en el calificativo) que parecía salido de las películas italianas de Jaimito y que incluso físicamente parecía la caricatura de un profesor (calvo, con unas gafas inmensas de gruesa pasta negra, bigote a lo Poirot y unas chaquetas de lana que le llegaban hasta casi las rodillas) y que a su peculiar estilo docente sumaba una interesante habilidad consistente en sostener amenas conversaciones con los cristales de las ventanas. Este “docente”, que lo mismo impartía clases de ciencias sociales como de artes plásticas, a la hora de evaluar a sus discípulos en el noble arte de la creación, tenía un curiosísimo sistema valorativo: primaba la cantidad sobre la calidad, de tal manera que quien presentaba una única obra, aunque ésta fuese magnífica y sin tacha, tenía un punto, mientras que quien presentase diez trabajos, aunque fuesen diez churros, gozaría de diez puntos. Pues bien, parece ser que a dicho profesor le han salido unos curiosos discípulos tanto en medios de comunicación escrita como en las altas esferas gubernamentales.

En fin, permítaseme concluir animus iocandi que quizá el Gobierno de la Nación invoque el espíritu de Halloween para justificar esta avalancha de textos refundidos en un sólo día. Pues bien, a ello uno podría oponer la hilarante definición que de dicha festividad ofrece el singular Josemi Rodríguez Sieiro: “Es la justificación de la gente fea para tener dos días gloriosos (Aclaro que el autor del post ni comparte ni deja de compartir dicha afirmación; se limita a transcribirla imbuido del mismo animus iocandi)

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Un comentario el “REFUNDIENDO QUE ES GERUNDIO: SIETE TEXTOS REFUNDIDOS EN UNA SEMANA.

  1. Muy buena entrada, con envidiable sentido del humor.

    Me gustaría hacer dos reflexiones al margen:

    1.- La decisión sobre la necesidad/oportunidad de la aprobación de los Textos Refundidos no corresponde al Gobierno, sino (al menos formalmente) al legislativo. Y con límite temporal fijado taxativamente.
    2.- Esta avalancha final de Textos Refundidos resulta todavía más sorprendete porque, en esta era de actualización permanente de bases de datos, con textos legales consolidados diariamente, cabe preguntarse ¿qué sentido tienen ahora los Textos Refundidos?

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