¿PUEDE UN CANDIDATO A LA PRESIDENCIA RECHAZADO POR EL CONGRESO OPTAR POR SEGUNDA VEZ A LA INVESTIDURA?.

Congreso

Por vez primera desde que entrase en vigor el texto constitucional de 1978, no está claro que el candidato propuesto por el Jefe del Estado para ocupar la Presidencia del Gobierno tenga éxito en obtener la investidura. Algunas fuerzas políticas con representación en la Cámara Alta han manifestado que si dicho candidato fracasa intentarán negociar con él la posibilidad de formar un gobierno “de cambio” encabezado por el mismo candidato, pero con distinto sustento parlamentario. En mi humilde entender, eso no es posible, pues desde el punto de vista estrictamente jurídico, un candidato que ve rechazado su programa por la Cámara y, por tanto, contempla cómo se le niega la confianza no puede ser propuesto nuevamente como candidato a la presidencia. En otras palabras, que el candidato ve definitivamente agotado su turno de acceso, quedando a salvo, obvio es decirlo, que pueda lograr la presidencia por la vía de una moción de censura. Intentaremos razonar jurídicamente esta postura.

Debemos partir, como es lógico, del artículo 99 de nuestra Constitución, que es el precepto encargado de regular a nivel constitucional el acceso a la Presidencia del Gobierno tras la celebración de unos comicios generales. No entraremos a comentar el procedimiento en cuanto a la propuesta regia, la exposición del programa político y las dos votaciones necesarias, por entender que los mismos son de sobra conocidos así como irrelevantes a la hora de analizar el presente caso. Lo decisivo a este respecto es el apartado 4 del artículo 99, según el cual “Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores.” Todo se centra, pues, en el alcance que ha de darse a la expresión “sucesivas propuestas”. En este sentido, permítaseme acudir a los criterios tradicionales a la hora de abordar la interpretación de un precepto legal: texto, historia, tradición, precedentes, propósitos y consecuencias. Teniendo en cuenta que en este sentido no podemos acudir a precedentes, hemos de acudir a los antecedentes que nos ofrece el procedimiento de elaboración del texto constitucional. A diferencia de los dos primeros apartados, que prácticamente no tuvieron alteraciones, el resto de párrafos del artículo 99 sí que tuvieron modificaciones de hondo calado. Veamos, pues, el recorrido desde el Anteproyecto de la Ponencia, donde el precepto en cuestión tenía el ordinal 97.

1.- Anteproyecto de la Ponencia (5 de enero de 1978). Centrándonos en lo que nos ocupa y preocupa, los apartados 5  del artículo 97 indicaban lo siguiente: “Si en el plazo de quince días siguientes no hubiera sido posible el nombramiento de un Presidente del Gobierno de acuerdo con lo previsto en los apartados anteriores, el Rey disolverá el Congreso de los Diputados y convocará nuevas elecciones.” Dicho precepto es bastante diferente del actual, dado que, por un lado, no habla de “sucesivas propuestas”, sino de la posibilidad de nombrar un Presidente del Gobierno, lo cual en principio no impediría, si nos atenemos estrictamente a la letra de la ley, la posibilidad que un candidato rechazado por el Congreso pudiese volver a intentar obtener la confianza de la Cámara, dado que, como indicamos, el texto habla de que “no hubiera sido posible el nombramiento de un Presidente”; sin perjuicio que, obviamente, atenta al espíritu del texto que un candidato que ha visto rechazado su programa pueda repetir el intento en apenas unos días. La otra gran diferencia respecto al texto definitivo radica en que la disolución automática no afecta a ambas Cámaras, sino únicamente al Congreso de los Diputados.

2.- Informe de la Ponencia (17 de abril de 1978), que se mantiene en el Dictamen de la Comisión de Constitución y Libertades Públicas (1 de julio de 1978) y del Texto Aprobado por el Pleno del Congreso (24 de julio de 1978). Tenemos varias novedades interesantes. En primer lugar, respecto a la propia numeración del precepto, que pasa a ser el artículo 92. En segundo lugar, la propia redacción del apartado, que pasa a ser el 4, ya con una redacción más cercana a la actual si bien se aparta levemente en un punto. Y es que el artículo 92.3 exige en la primera votación de investidura la mayoría absoluta, precisando el artículo 92.4 que: “Si no se alcanzare dicha mayoría [absoluta] las sucesivas propuestas se tramitarán en la forma prevista en los apartados anteriores y la confianza se entenderá otorgada si el Congreso de los Diputados la votase por mayoría simple.” La novedad respecto al precepto anterior radica en que la primera investidura exige necesariamente obtener mayoría absoluta, y si no se obtiene el candidato queda descalificado, si bien los ulteriores que se propongan únicamente precisarían de mayoría simple.

Obsérvese que la redacción se aparta ya de la inicial. Ya no se habla de que “no hubiera sido posible el nombramiento de un Presidente”, sino de “sucesivas propuestas.” De igual forma, esas “sucesivas propuestas” no precisarían de una mayoría absoluta, sino de una mayoría simple.

3.- Dictamen de la Comisión Constitucional del Senado (6 de octubre de 1978). El artículo ha pasado a ser ya el 98, y en su apartado 4 tiene ya una redacción que nos es muy familiar: “Si efectuadas las citadas votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán sucesivas propuestas en la forma prevista en los apartados anteriores, hasta alcanzar la confianza de conformidad con lo establecido en el apartado precedente.” Es decir, que mantiene la existencia de “sucesivas propuestas”, pero al remitir a lo dispuesto “en los apartados anteriores”, posibilita que el primer candidato pueda ser investido por mayoría simple en una segunda votación, algo que anteriormente le estaba vedado.

4.- Texto definitivo de la Comisión Mixta Congreso-Senado (28 de octubre de 1978). Es el transcrito al inicio de la entrada, que como puede comprobarse mantiene la redacción que se le dio en el Senado, suprimiendo únicamente la frase “hasta alcanzar la confianza de conformidad con lo establecido en el apartado precedente” por considerarse, con razón, superfluo.

Viendo el iter procedimental, ha de entenderse que un candidato que tras someterse a la investidura no logra obtener la misma (ya sea por mayoría absoluta o por mayoría simple) queda imposibilitado para que el Rey le proponga por segunda vez. Y a esa conclusión podemos llegar por dos vías. En primer lugar, porque desde la primera modificación del precepto, se sustituyó la expresión “no hubiera sido posible el nombramiento de un Presidente del Gobierno” por “sucesivas propuesta.” En segundo lugar, porque el término “sucesiva” implica, según la Real Academia Española “que sucede o sigue a otra”. No puede entenderse que si el Rey vuelva a proponer a un candidato rechazado por el Congreso estemos ante una “sucesiva” propuesta, sino ante la “misma” propuesta, es decir, que lo que en realidad estaría haciendo es mantener a un candidato.

Indicar que esta tesis la sostienen incluso los primeros intérpretes del texto constitucional. Quisiera traer a colación dos autores. El primero, Fernando Santaolalla López, quien al pronunciarse precisamente sobre este tema al glosar el artículo 99 en los Comentarios a la Constitución coordinados por Fernando Garrido Falla (cito por la primera edición, publicada en la editorial Cívitas el año 1980, es decir, casi recién aprobado el texto) sostiene que como regla general no es posible que un candidato rechazado pueda volver a intentar la investidura, aunque deja la puerta abierta a situaciones excepcionales y en supuestos que el propio autor califica de “límites”:

Por otra parte, entendemos que, como regla general, no puede presentarse el mismo candidato en las sucesivas propuestas que se hagan. Ya dijimos anteriormente que la votación de confianza afecta de modo directo al candidato propuesto. Por ello parece difícil que un candidato que ha sido derrotado en dos sucesivas votaciones pueda ser presentado de nuevo para someterse a la prueba de la confianza parlamentaria. Como hay un expreso y directo conferimiento de la confianza del Congreso al Presidente del Gobierno, no parece lógico pensar que una persona que no la ha obtenido en dos votaciones sucesivas pueda obtenerla tras el paso de algunos días. No obstante, podrán producirse casos especiales en que los partidos políticos acuerden reproducir la misma propuesta a la Presidencia del Gobierno, a cambio de renegociar la composición del futuro Gabinete y/o de modificar el programa político. Pero esto no debe ocurrir más que en supuestos límites. Téngase en cuenta que, además de ser incoherente con el sistema instaurado, supondría un fuerte lastre con que arrancaría el nuevo Gobierno, ya que su Presidente aparecería con el desprestigio de haber cosechado previamente dos derrotas parlamentarias.

El segundo de los autores fue no sólo diputado, sino integrante de la Comisión Constitucional del Congreso. Se trata de Óscar Alzaga Villaamil, quien en su libro La Constitución española de 1978: comentario sistemático (Ediciones del Foro, Madrid, 1978) al referirse al artículo 99.4 dice que el párrafo “está dotado de una claridad tan meridiana que hace innecesaria una glosa extensa”, y se limita a indicar que el Rey llevará a cabo las consultas “para proponer un nuevo candidato”. El que ese candidato sea “nuevo” implica que no ha de ser el mismo que previamente ha intentado de forma infructuosa obtener la investidura.

Por todo ello, entiendo, salvo criterio mejor fundado en Derecho, que no es posible que pueda someterse a una segunda votación de investidura quien ha fracasado en la primera. Todo ello, obvio es decirlo, sin perjuicio de que pueda obtener más tarde la presidencia a través de una moción de censura o si el candidato que obtiene inicialmente la confianza de la cámara la perdiese y, al suponer la pérdida de confianza un cese en la presidencia ex constitutione, pudiese el inicialmente frustrado candidato intentarlo esta vez.

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Un comentario el “¿PUEDE UN CANDIDATO A LA PRESIDENCIA RECHAZADO POR EL CONGRESO OPTAR POR SEGUNDA VEZ A LA INVESTIDURA?.

  1. me temo que a la situación política y al nivel de los políticos actuales encabezados por el presidente del Congreso el saltarse preceptos de la constitución ya no es más que un mero deporte… y si no al tiempo

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