IN MEMORIAM: RUTH BADER GISBURN (1933-2020)

Ayer día 18 de septiembre de 2020 fallecía, tras varias complicaciones derivadas de un cáncer pancreático que sufría desde hacía tiempo, Ruth Bader Gisburn, la icónica juez del Tribunal Supremo de los Estados Unidos. Si los comicios presidenciales que tendrán lugar el martes 3 de noviembre de 2020 iban a ser una batalla a cara de perro, la existencia de una vacante en el Tribunal Supremo va a convertirla en una auténtica lucha a muerte, dado que se está jugando la posibilidad nada más y nada menos que de reorientar la jurisprudencia del Tribunal Supremo durante un periodo en principio bastante largo.

Ruth Bader Gisburn era una persona que bajo la apariencia de fragilidad encubría una voluntad de hierro y un ansia de superación admirable. Supo aunar la lucha por los derechos de la mujer con una vida familiar estable con su marido, el también abogado y profesor universitario Martin Gisburn. En el año 1980 el entonces presidente Carter la propuso con éxito para el Tribunal de Apelaciones del Circuito de Columbia, órgano de gran importancia en el sistema federal, donde coincidió con quien sería uno de sus grandes amigos, el juez Antonin Scalia. Ambos terminaron en el mismo destino, el Tribunal Supremo, donde Gisburn llegó en 1993 de la mano de Bill Clinton y donde a lo largo de veintisiete años sería uno de los puntales del ala liberal del Tribunal Supremo. Firme partidaria de los derechos civiles, claramente alineada en el ámbito pro-choice, su voz y sus votos particulares se han hecho legendarios.

Aun cuando las feministas la han convertido en un icono del movimiento, la verdad es que Gisburn, aun cuando a lo largo de toda su vida reivindicó el papel de la mujer, nunca cayó en extremismos. Valga un ejemplo: cuando en el procedimiento para la confirmación de Brett Kavanaugh fue preguntada expresamente si se estaba siendo justos con éste, la respuesta de Gisburn fue tajante: “no”. De igual forma, Gisburn con posterioridad ha elogiado en numerosas ocasiones a su joven colega.

Otro de los aspectos de la vida de Gisburn que se ha hecho legendario y que incluso ha propiciado un musical es su amistad con Antonin Scalia. Jamás dos personas han podido ser más diferentes: fuerte, extrovertido, irónico y conservador él; frágil, tímida, seria y liberal ella. Sin embargo, ambos explicitaron su amistad dentro y fuera del Tribunal, pese a la fuerza de los votos particulares de Scalia, en ocasiones de una fuerza excesiva. No obstante, en el funeral de Scalia, Gisburn contó dos anécdotas que revelan el profundo vínculo de amistad que les unían. En 1993, cuando Byron White anunció su deseo de renunciar a su puesto en el Tribunal Supremo, al ser preguntado Scalia sobre quién desearía ver elevado a tal cargo, y al ofrecérsele varios potenciales candidatos, Scalia tan sólo pronunció tres palabras: “Ruth Bader Gisburn”. También la juez reconoció que en determinada ocasión, y a la hora de resolver un caso donde Scalia estaba entre los discrepantes, éste no sólo le adelantó el borrador de su voto particular, sino que incluso señaló a Gisburn un par de errores técnicos en el borrador de la sentencia, con lo cual, según afirmó Gisburn: “Hizo que la sentencia fuese mucho mejor”.

Cierto es que a lo largo de su carrera tuvo algún que otro desliz, como cuando en la campaña electoral de 2016 cometió el error de pronunciarse abiertamente contra Trump, lo que, aunque silenciado en nuestro país, en los Estados Unidos tuvo una amplia cobertura. Bien es cierto que reconoció su error y manifestó que había sido algo imperdonable, pero ello arrojó la sombra de parcialidad sobre su futura actuación.

Con la muerte de Gisburn, y hasta que se cubra su vacante, el Tribunal Supremo queda reducido a ocho miembros, pero en este caso, y a diferencia de ocasiones anteriores (donde los ocho miembros se equilibraban entre dos facciones de cuatro miembros cada una) en esta ocasión el ala liberal del Tribunal Supremo queda reducida a tres miembros, mientras que el ala conservadora cuenta con cinco jueces. Ello no quiere decir que esto sea automático, dado que en las últimas ocasiones han existido varios realineamientos (fundamentalmente en el caso del chief justice John Roberts) pero es precisamente esta circunstancia la que va a hacer decisivas las elecciones presidenciales y la composición del Senado. De ser reelegido Donald Trump, los cinco magistrados del ala conservadora se verán reforzados con un sexto integrante. E incluso es posible que Trump pueda incluso escoger a una mujer para sustituir a Gisburn, pues en la lista de potenciales candidatos se encontraba Amy Coney Barrett, actualmente juez del Tribunal de Apelaciones del Séptimo Circuito

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